
Al terminarse el amor, nos ordenamos a nosotros mismos el olvido, nos proponemos el objetivo de apartar el dolor de esta manera. Pero a veces, a las personas se les hace muy grade el objetivo, tan grande, que no pueden alcanzarlo. Y dan paso a pensar, a extrañar, a intentar recuperar mentalmente la armonía que llevaban dentro. Unas lo consiguen, otras fracasan… en mi caso, sólo queda el echarte de menos. Esa extraña lejanía en la que puedo pensarte, sin miedo a lo que piensen los demás, solos tú y yo, en mi imaginación, como jamás debió ser.